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sábado, 27 de diciembre de 2008

TU SIGUEME...

"Después Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví,
que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos,
y le dijo: "Sígueme".Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió." Lc ,27-32
Jesús encuentra a Leví. Este se hallaba en su lugar de trabajo, trabajo poco honroso y peor mirado… Es la clase de hombre que 'desprestigiaría' a Aquél que se relacionara con Él… Pero Jesús le mira y le ve.
Y tras el dinero y su fachada, ENCONTRÓ 'SU CORAZÓN', LE TOCÓ CON SU PALABRA Y LE GANÓ PARA ÉL.Jesús sólo le dijo Sígueme, nada más… Y Leví dejándolo todo, se levantó y le siguió, sin más, sin coger nada, sin tardanza, sin volverse atrás."El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a su Criador y Señor" (San Ignacio de Loyola)… este es el fundamento de toda nuestra vida… una llamada de amor del mismo Dios, que en Cristo sale a nuestro encuentro, y nos llama a seguirle en el camino.
Nuestra vida es sólo respuesta a esa predilección de Dios, que por pura gracia nos elige y nos llama para sí, para estar con Él.Ante esta llamada se nos presentan muchas dificultades. Podemos no verla… a veces necesitamos que alguien nos levante la cabeza para poder verla. Tal vez sean las comodidades de la vida las que nos impidan seguir a Jesús. Alguna vez hemos sentido como Jesús pone su mirada en nosotros, pero hemos contestado que 'hoy no, tal vez otro día'. O como el joven espadachín, nos ha sorprendido la llamada y nos hemos puesto en guardia. Tenemos miedo de lo qué esa llamada pueda suponer en nuestra vida… PERO NO PODEMOS NEGAR EL ATRACTIVO DE ESA MIRADA DE JESÚS.La respuesta a todas las dificultades la tenemos en Mateo. Es un hombre mayor, con la vida hecha, pero algo nuevo entra en su vida. Aparece algo que de repente le da una nueva luz. Con corazón sencillo, abierto se deja sorprender por la novedad del amor de Dios que le llama. Y al momento lo deja todo y le sigue.La Presencia de Jesús toca toda nuestra vida y no podemos permanecer indiferentes ante su pretensión, QUIERE SER EL CENTRO DE NUESTRAS VIDAS. Mateo pone a Jesús en el centro de su vida, relativiza todo en torno a Él…'dejándolo todo, se levantó y lo siguió'.
Hagase en mi...

domingo, 21 de septiembre de 2008

Un Dios que nos LLama a ser Amor


Un Dios Amor que nos llama a ser amor. Así puedo resumir el mensaje para la celebración eucarística de este domingo. El amor es nuestra naturaleza, es nuestra identidad, nublada a menudo por el desánimo,la desilución y falta de autoestima que ha dejado en nosotros el pecado. La Palabra viva que compartimos cada semana viene a traernos salud espiritual cuando nos recuerda quiénes somos: hijos, herederos, promesa, eternidad. Es esencial tenerlo presente siempre, recordarlo, fijarlo, proclamarlo. El amor de Dios es nuestro, nos llena de luz, nos convierte en testigos de la luz. Hoy tuve la satisfacción de ver a la ente salir de misa, a la mayoría, con una sonrisa en los labios, y eso a pesar del tiempo, que está nublado y lluvioso. llevar una sonrisa como carta de presentación es ir diciendo Cristo vive. Es el testomonio más sencillo que podemos dar, el más necesario, el más urgente. Hablar de un Dios Amor que nos llama a ser amor.
Publicado por Manuel

martes, 16 de septiembre de 2008

Imágenes más que Textos

Una vez una profesora quiso dar una clase a sus alumnos sobre Jesús. Como buena pedagoga, empezó hablando de Jesús, sin decir su nombre, esperando que los alumnos adivinaran de quien estaba hablando.

Empezó diciendo:
Os voy a contar la historia de una persona muy bondadosa, que nació muy pobre, de tal modo que ni siquiera los vecinos se enteraron de su nacimiento. Nació por ocasión de un largo viaje de sus padres. Como era pobre, nadie les acogió, ellos tampoco tenían dinero para irse a un hotel. Tuvo que nacer en una choza abandonada, quizá una cabaña de pastores, que guardaban el ganado en la montaña, donde se refugiaban cuando venían a la aldea.

Después este niño creció y aprendió el arte y el oficio de su padre que era carpintero. Fue ayudante de su padre hasta ser un joven maduro… Todo el mundo le conocía como el hijo del carpintero.

Cuando tenía edad para casar, en vez de echarse una novia, empezó a preocuparse de tal manera por los demás, sobre todo por los pobres, que se olvidó prácticamente de la profesión y vivió sólo preocupado por ellos. Hablaba de Dios a las personas con las que se cruzaba por los caminos, se detenía junto a los enfermos, les cuidaba las heridas, consolaba a los tristes y desanimados, buscaba las ovejas perdidas para conducirlas al redil y comía con la gente sencilla; le veían muchas veces en compañía de pecadores y de gente de baja reputación, incluso comía con ellos. Todos le querían mucho y era una alegría escucharle. Decía cosas que iban directas al corazón de la gente.

Iba todavía por la mitad de la historia, cuando un niño interrumpió a la profesora y, con desparpajo, le dijo: yo sé quién es, yo sé quién es esa persona.

La profesora sintió una enorme recompensa con la intervención del niño y quiso darle la oportunidad de que mostrara sus conocimientos de catecismo. Entonces el niño respondió sin titubear: es el sr. Armando, vive en mi barrio, yo le conozco muy bien.

Era eso exactamente: el sr. Armando reflejaba a la perfección los rasgos de Jesús. Era como su retrato.

Creados a imagen y semejanza de Dios, estamos llamados a ser antes que "textos" o palabras, "imágenes". Hoy tenemos quizá demasiados textos y pocos retratos. Pablo VI decía que los hombres de nuestro tiempo creen más en los que dan testimonio que en los que enseñan; y sólo creen en los que enseñan si son testigos.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Discurso de Benedicto XVI a los Jóvenes en Notre-Dame París

Queridos jóvenes
Después del recogimiento orante de las Vísperas en Notre-Dame, os saludo esta tarde con entusiasmo, dando de este modo un carácter festivo y muy simpático a este encuentro. Éste me recuerda el inolvidable del pasado julio en Sidney, en el cual algunos de vosotros participasteis con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Esta tarde, quisiera hablaros de dos temas profundamente vinculados el uno al otro, que constituyen un auténtico tesoro en donde podéis poner vuestro corazón(Mt 6,21)
El primero se refiere al escogido para Sidney, que es también el de la vigilia de oración que va a comenzar dentro de unos instantes. Se trata del pasaje sacado de los Hechos de los Apóstoles, libro que algunos llaman muy justamente el Evangelio del Espíritu Santo: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos” (Hch 1,8). Sidney hizo redescubrir a muchos jóvenes la importancia del Espíritu Santo en la vida del cristiano. El Espíritu nos pone en contacto íntimo con Dios, en quien se encuentra la fuente de toda auténtica riqueza humana. Todos buscáis amar y ser amados. Tenéis que volver a Dios para aprender a amar y para tener la fuerza de amar. El Espíritu, que es Amor, puede abrir vuestros corazones para recibir el don del amor auténtico. Todos buscáis la verdad y queréis vivir de ella. Cristo es esta verdad. Él es el único Camino, la única Verdad y la verdadera Vida. Seguir a Cristo significa realmente “remar mar a dentro”, como dicen varias veces los Salmos. El camino de la Verdad es uno y al mismo tiempo múltiple, según los diversos carismas, como la Verdad es una y al mismo tiempo de una riqueza inagotable. Confiad en el Espíritu Santo para descubrir a Cristo. El Espíritu es el guía necesario de la oración, el alma de nuestra esperanza y el manantial de la genuina alegría.
Para ahondar en estas verdades de fe, os invito a meditar en la grandeza del sacramento de la Confirmación que habéis recibido y que os introduce en una vida de fe adulta. Es urgente comprender cada vez mejor este sacramento para comprobar la calidad y la hondura de vuestra fe y para robustecerla. El Espíritu Santo os acerca al misterio de Dios y os hace comprender quién es Dios. Os invita a ver en el prójimo al hermano que Dios os ha dado para vivir en comunión con él, humana y espiritualmente, para vivir, por tanto, como Iglesia. Al revelaros quién es Cristo muerto y resucitado por nosotros, nos impulsa a dar testimonio de Él. Estáis en la edad de la generosidad. Es urgente hablar de Cristo a vuestro alrededor, a vuestras familias y amigos, en vuestros lugares de estudio, de trabajo o de ocio. No tengáis miedo. Tened “la valentía de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo” (Mensaje a los jóvenes del mundo, 20 de julio de 2007). Os aliento, pues, a tener las palabras justas para anunciar a Dios a vuestro alrededor, respaldando vuestro testimonio con la fuerza del Espíritu suplicada en la plegaria. Llevad la Buena Noticia a los jóvenes de vuestra edad y también a los otros. Ellos conocen las turbulencias de la afectividad, la preocupación y la incertidumbre con respecto al trabajo y a los estudios.
Afrontan sufrimientos y tienen experiencia de alegrías únicas. Dad testimonio de Dios, porque, en cuanto jóvenes, formáis parte plenamente de la comunidad católica en virtud de vuestro Bautismo y por la común profesión de fe (cf. Ef 4,5). Quiero deciros que la Iglesia confía en vosotros.
En este año dedicado a San Pablo, quisiera confiaros un segundo tesoro, que estaba en el centro de la vida de este Apóstol fascinante: se trata del misterio de la Cruz. El domingo, en Lourdes, celebraré la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz junto con una multitud de peregrinos. Muchos de vosotros lleváis colgada del cuello una cadena con una cruz.
También yo llevo una, como por otra parte todos los Obispos. No es un adorno ni una joya. Es el precioso símbolo de nuestra fe, el signo visible y material de la vinculación a Cristo. San Pablo habla claramente de la cruz al principio de su primera carta a los Corintios. En Corinto, vivía una comunidad alborotada y revuelta, expuesta a los peligros de la corrupción de las costumbres imperantes. Peligros parecidos a los que hoy conocemos. No citaré nada más que los siguientes: las querellas y luchas en el seno de la comunidad creyente, la seducción que ofrecen pseudo sabidurías religiosas o filosóficas, la superficialidad de la fe y la moral disoluta. San Pablo comienza la carta escribiendo: “El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero, para los que están en vías de salvación –para nosotros- es fuerza de Dios” (1 Co BUREAU DE PRESSE DU SAINT-SIÈGE 4/2 1,18). Después, el Apóstol muestra la singular oposición que existe entre la sabiduría y la locura, según Dios y según los hombres. Habla de ello cuando evoca la fundación de la Iglesia en Corinto y a propósito de su propia predicación. Concluye insistiendo en la hermosura de la sabiduría de Dios que Cristo y, tras de Él, sus Apóstoles enseñan al mundo y a los cristianos. Esta sabiduría, misteriosa y escondida (cf. 1 Co 2,7), nos ha sido revelada por el Espíritu, porque “a nivel humano uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una locura; no es capaz de percibirlo porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu” (1 Co 2,14).
El Espíritu abre a la inteligencia humana nuevos horizontes que la superan y le hace comprender que la única sabiduría verdadera reside en la grandeza de Cristo. Para los cristianos, la Cruz simboliza la sabiduría de Dios y su amor infinito revelado en el don redentor de Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo, en particular, para la vida de cada uno. Que este descubrimiento impresionante os aliente a respetar y venerar la Cruz. Que no es sólo el signo de vuestra vida en Dios y de vuestra salvación, sino también –lo sabéis- el testigo mudo de los padecimientos de los hombres y, al mismo tiempo, la expresión única y preciosa de todas sus esperanzas. Queridos jóvenes, sé que venerar la Cruz a veces también lleva consigo el escarnio e incluso la persecución. La Cruz pone en peligro en cierta medida la seguridad humana, pero manifiesta, también y sobre todo, la gracia de Dios y confirma la salvación. Esta tarde os confío la Cruz de Cristo. El Espíritu Santo os hará comprender su misterio de amor y podréis exclamar con San Pablo: “Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo” (Gál 6,14).
Pablo había entendido la palabra de Jesús –aparentemente paradójica- según la cual sólo entregando (“perdiendo”) la propia vida se puede encontrarla (cf. Mc 8,35; Jn 12,24) y de ello había sacado la conclusión de que la Cruz manifiesta la ley fundamental del amor, la fórmula perfecta de la vida verdadera. Que a algunos la profundización en el misterio de la Cruz os permita descubrir la llamada a servir a Cristo de manera más total en la vida sacerdotal o religiosa.
Es el momento de comenzar la vigilia de oración, para la que os habéis reunido esta tarde. No olvidéis los dos tesoros que el Papa os ha presentado esta tarde: el Espíritu Santo y la Cruz. Para concluir, deciros una vez más que confío en vosotros, queridos jóvenes, y que quisiera que experimentarais hoy y mañana la estima y el afecto de la Iglesia. Que Dios os acompañe cada día y que os bendiga, así como a vuestros familiares y amigos. Complacido, os imparto la Bendición Apostólica, que extiendo a todos los jóvenes de Francia.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Andar en Bici con Dios


Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera.
Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.Pero luego reconocí a mi Poder Superior, parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.No sé cuando sucedió, no me di cuenta cuando fue que El sugirió que cambiáramos lugares, pero mi vida no ha sido la misma desde entonces... mi vida con Dios es muy emocionante.

Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba.
Era un tanto aburrido pero predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando El tomó el liderazgo, El conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades increíbles.

Lo único que podía hacer era sostenerme, aunque pareciera una locura El solo me decía Pedalea!!.Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "A donde me llevas?" El solo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en El.

Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustada",

El se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.El me llevó a conocer gente con dones, dones de sanidad y aceptación, de gozo. Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje. Nuestro viaje, de Dios y mío.Y allá íbamos otra vez. El me dijo "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, mucho peso extra." Y así lo hice, a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.

No confié mucho en El al principio, en darle control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero El conocía cosas que yo no acerca de andar en bici, secretos.El sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.

Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares, y estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios.Y cuando estoy seguro de que ya no puedo más, El solo sonríe y me dice "PEDALEA!!"

Tomado de la revista de poesía y música religiosa: trovador

martes, 9 de septiembre de 2008

.La Historia de Lucas

Es una historia, cierta o no, bastante ilustrativa.... Lucas era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenia algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, el respondía: -
"Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Era un Gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Lucas era por su actitud.

El era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Lucas estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación. Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Lucas y le pregunte: No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo? ¿Cómo lo haces?.. Lucas respondió:

"Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Lucas, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor".

"Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello". "Cada vez que alguien viene a mi para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el ladopositivo de la vida". - Si, claro, pero no es tan fácil, proteste.

- "Si lo es", dijo Lucas. "Todo en la vida es acerca de elecciones.
Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección". "Tu eliges como reaccionas ante cada situación, tu eliges como la gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor".

"En resumen, TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA". Reflexioné en lo que Lucas me dijo... Poco tiempo después, deje la industria restaurantera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Lucas, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella. Varios años más tarde, me enteré que Lucas hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejo la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo,resbalo de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una Clínica.
Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con Lucas seis meses después del accidente y cuando le pregunte como estaba, me respondió:
- "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté que paso por su mente en el momento del asalto. Contesto: - Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".- No sentiste miedo?, le pregunte. Lucas continuo: - "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asuste. Podíal eer en sus ojos: Es hombre muerto.

Supe entonces que debía tomar una decisión.
- Que hiciste?, pregunte. - "Bueno, uno de los médicos me pregunto si era alérgico a algo y respirando profundo grite: Si, a las balas - Mientras reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".

Lucas vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la ACTITUD, al final, lo es todo.


sábado, 6 de septiembre de 2008

Soy Yo quien os elegi


"No sois vosotros los que me habéis elegido…Soy yo quien os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis en mi nombre al Padre os lo de. Esto os mando, que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando." Jn 15, 12-17

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Pensamiento para meditar




martes, 2 de septiembre de 2008

Pensamientos para Reflexionar

Cuanto más cede usted a ello, tanto más ello le exige; esa exigencia crece como crece un niño, pero trae ignorancia y desdicha. No se pregunte si debe renunciar a ello, sino considere el precio que paga”

Sea cual fuere el momento en que nos hallamos de nuestro desarrollo, y sea cual fuere lo que estemos haciendo, Dios nunca dejará de amarnos, corroborando cuanto de bueno hay en nosotros y comprendiendo tiernamente nuestras debilidades. No tenemos necesidad de cambiar ni de crecer ni de ser buenos para ser amados. Más bien es lo contrario: somos amados para que podamos cambiar, crecer y ser buenos”. (J. Powell)

"Jesús ha tocado mi vida. Con su benevolencia, su estímulo y su desafío, Jesús ha hecho que mi vida fuera completamente distinta. Estaba ciego y ahora veo. Estaba perdido y he sigo encontrado. Pero, por favor, ten paciencia. Dios todavía no ha terminado conmigo”. (J. Powell)“

No hay ninguna certeza de que mi vida vaya a ser más fácil en los próximos años, o de que mi corazón vaya a estar más tranquilo. Pero tengo la certeza de que tú, Señor, me estás esperando y de que me acogerás en casa cuando haya perseverado en mi largo viaje a tu morada. Dame valentía, esperanza y confianza. Amen”. (H. Nouwen)

martes, 26 de agosto de 2008

Para meditar Hoy....

En la oscuridad de la noche, en medio de este océano de ansiedad, de pesadilla, poco a poco me despierto: debo afrontar la realidad. Estoy en la cárcel.
Si espero el momento oportuno de hacer algo verdaderamente grande, ¿cuántas veces en mi vida se me presentarán ocasiones semejantes?.
No, aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria.
Jesús, no esperaré; vivo el momento presente colmándolo de amor.La línea recta está formada por millones de puntitos unidos entre sí.También mi vida está integrada por millones de segundos y de minutos unidos entre sí.Dispongo perfectamente de cada punto y mi línea será recta.Vivo con perfección cada minuto y la vida será santa.El camino de la esperanza está enlosado de pequeños pasos de esperanza.La vida de esperanza está hecha de breves minutos de esperanza.Como tú, Jesús, que has hecho siempre lo que le agrada a tu Padre.
Cada minuto quiero decirte: Jesús, te amo; mi vida es siempre una nueva y eterna alianza contigo.
Cada minuto quiero cantar con toda la Iglesia: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo..."
(Cardenal F.X. Nguyen Van Thuan, en la cárcel)

viernes, 22 de agosto de 2008

Obediencia Verdadera

"La verdadera obediencia es la virtud que está por encima de todas las virtudes.Sin ella no puede realizarse ninguna obra grande.Todas las obras, grandes o triviales, se perfeccionan por la obediencia.Ser obediente es estar libre de libre de cuidados y colmado de bendiciones.
Cuando nos purificamos, de manera natural Dios fluye dentro de nosotros y cuando sometemos nuestra voluntad, invitamos a Dios a querer para nosotros lo que el quiere para sí mismo.
Dios debe querer en mi lugar, y si no lo hiciere me descuidaría a mí y a sí mismo.Cuando nada quiero para mí, Dios quiere en mi lugar.Y ¿qué es lo que Él quiere para míDios quiere que yo no quiera por mí mismo.Cuando me despojo de mi yo el querer de Dios se asemeja a mi propio querer.
Una persona obediente jamás dice: “Esto es lo que quiero”.
Una persona obediente sólo buscar renunciar a sí misma, no pedirá que se le haga virtuosa o que se le dé la vida eterna; pedirá conocer solamente lo que Dios quiere.Esa clase de oración es infinitamente superior a cualquier otra forma de oración.
El verdadero discípulo de Dios no se siente satisfecho cuando alguien le da cosas o le dice lo que quiere oír.
Lo único que anhelamos es hacer lo que más le gusta a Dios.
En el curso del día.Cuando nada quiero para mí, Dios quiere en mi lugar".

Maestro Eckhart

jueves, 7 de agosto de 2008

Lámparas de Barro


“Lámpara es tu Palabra para mis pasos, Señor, luz en mi sendero…”

Lámpara frágil y firme me siento. Somos lámparas de barro en tus manos, Señor.

Barro modelado por Ti, dando forma con tus manos a nuestras aristas, a nuestra inconsistencia, a nuestra tentación de no ser lámpara. Barro, tierra, así nos quieres… obra tuya que con el paso del tiempo se va solidificando, se hace más fuerte, más recio, más firme, más auténtico.

Lámpara que alumbra, sin pábilo vacilante, sin temor a ser apagada y con la confianza de que su razón de existencia en este mundo es “alumbrar” a los que se acerquen a ella.

Lámpara acogedora, modelo perenne que utilizaban los primeros cristianos para orientarse y para orientar a los demás.

El barro, por si mismo no tiene poder para prender la llama, necesita del aceite para que la llama permanezca.

Y yo me pregunto ¿qué o quién es ese aceite en mi vida, Señor?... La respuesta es clara, el aceite es lo que me mantiene firme, estable, serena, constante, lo que me empuja a avanzar, a no cansarme,… las personas que hacen de mí lo que soy, lo que reflejo; las que con una mirada o un gesto me hablan de Ti; las que me tienden su mano a lo largo del camino haciéndome ver que todo es más fácil cuando se comparte, las que están pendientes de volver a poner aceite en mi lámpara para que no deje nunca de alumbrar.

Una sencilla lámpara de barro compartida quiero ser en la vida.

Dar luz, siempre dar luz, y mostrar a los demás desde lo que soy que eres lo más importante de mi vida, que eres el aceite que mantiene viva mi llama, que nada soy sin Ti y que contigo todo lo puedo.

Pon aceite en mi lámpara, Señor, solo así podré seguir buceando en la profundidad de mi ser, caminar por el sendero justo y darme a los demás desde dentro.

Te manifiestas en una llama, en el aceite, en el barro,… en mi vida ofreciendo amor a cada paso que doy.

Gracias por encontrarte y encontrarme en una sencilla lámpara de barro. Quiero ser siempre LUZ.


jueves, 24 de julio de 2008

Mirando a la la Vida



La vida tiene su morada en el corazón, pero se asoma a los caminos. Y ahí se hace encrucijada, encuentro de unos con otros, historia.
El ser humano es peregrino en busca de nuevas fuentes para su sed. En los caminos escucha las pisadas de otros caminantes.
Hoy camina la mujer. Frente a toda crisis de cansancio y de muerte, aparece la mujer como signo de vida, como aliento.
La salvación del mundo pasa por la mujer. Hoy camina la mujer con el respeto y el cuidado de la vida, la sensibilidad y la ternura, la solidaridad y la colaboración, la paz y la belleza. "María es modelo e icono plenamente realizado que antecede con su luz al Pueblo de Dios que peregrina, como signo de esperanza y de consuelo" (LG 68).


Relato:
"Cuenta la historia que un monje, Demetrio, recibió un día una orden tajante: debería encontrarse con Dios al otro lado de la montaña en la que vivía, antes de que se pusiera el sol. El monje se puso en marcha, montaña arriba, precipitadamente. Pero a mitad de camino se encontró a un herido que pedía socorro. Y el monje, casi sin detenerse, le explicó que no podía pararse, que Dios le esperaba al otro lado de la cima antes de que atardeciese. Le prometió que volvería en cuanto atendiese a Dios. Y continuó su precipitada marcha. Horas más tarde, cuando aún el sol brillaba en todo lo alto, Demetrio llegó a la cima de la montaña y desde allí sus ojos se pusieron a buscar a Dios. Pero Dios no estaba. Dios se había ido a ayudar al herido que horas antes se cruzó por el camino. Hay, incluso, quien dice que Dios era el mismo herido que le pidió ayuda".


"En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá" (Lc 1, 39).


María se puso en camino hacia la casa de su prima, en camino de fe y amor, de confianza y servicio. Así de sencillo, así de profundo.
Percibió una necesidad concreta en Isabel y encaminó hacia allí sus pies. Se hizo samaritana.
Caminó, consciente del fruto que llevaba en su vientre. Avanzó en la peregrinación de la fe.
Durante el camino fue reflejando la luz de Cristo en cada etapa, en cada palabra, en cada mirada. Como nueva arca de la alianza, todo lo fue sembrando de serena alegría. "Yo acariciaba mi seno para tocarle, porque El estaba allí al tiempo que en todas partes. Cuando yo respiraba, respiraba El; cuando yo bebía, bebía también el autor del aire, del agua y de la sed. Cuando yo me alimento Dios de mi vida, ¿sostengo yo tu sangre o tú la mía?" (Martín Descalzo)

Palabra de la Iglesia: "María, es la Virgen oyente, que acoge con fe la Palabra de Dios: fe, que para ella fue premisa y camino hacia la Maternidad divina... esto mismo hace la Iglesia que escucha con fe, acoge, proclama, venera la Palabra de Dios y la distribuye a los fieles como pan de vida" (Marialis Cultus 17).

"No, no te detengas. Comenzar bien es una gracia de Dios. Continuar por buen camino y no perder el ritmo..., es una gracia todavía mayor. Pero la gracia de las gracias, está en no desfallecer con fuerzas todavía o ya no pudiendo más, hecho trizas o añicos, seguir avanzando hasta el fin" (Helder Cámara).

viernes, 11 de julio de 2008

A la Vida


La Vida La vida es una oportunidad, aprovéchala. La vida es belleza, admírala. La vida es beatitud, saboréala. La vida es sueño, hazlo realidad. La vida es un reto, afróntalo. La vida es un deber, cúmplelo. La vida es un juego, juégalo. La vida es preciosa, cuídala. La vida es riqueza, consérvala. La vida es amor, gózala. La vida es misterio, devélalo. La vida es promesa, cúmplela. La vida es tristeza, supérala. La vida es himno, cántalo. La vida es combate, acéptalo. La vida es una tragedia, domínala. La vida es aventura, arrástrala. La vida es felicidad, merécela. La vida es la vida, defiéndela.
La vida es un regalo de Dios, no la dejes que se vaya de tus manos, por que eres una bendición para EL ,eres lo más precioso que Dios a CREADO, TU lo eres todo para sus ojos.

miércoles, 9 de julio de 2008

El Baile singular de nuestra Entrega



El mejor canto es este encuentro. Todos descansados de descansar, entramos en la normalidad de empezar de nuevo. Me encanta siempre encontrarme con ese salmo que, sin dar más explicaciones, anuncia: “Ahora empiezo” ¡Dios mío! Ahora.
Ese ahora es nada menos que el presente, la única realidad que tenemos en nuestras manos. Es como sentirse vivir. Es nuestra vida, ahora.
¿Y si la soltamos como un pájaro para que vuele a lo largo del curso? Algo me dice que este año nos toca a todos bailar.
El Baile singular de nuestra Entrega
Si estuviéramos contentos de ti, Señor,
no podríamos resistir a esa necesidad
de danzar que desborda el mundo,
y llegaríamos a adivinar
qué danza te gusta que bailemos
siguiendo los pasos de tu Providencia…
Para bailar bien contigo, no es preciso
saber adonde lleva el baile.
Hay que seguir, estar alegre, ser ligero,
y sobre todo, no mostrarse rígido.
Hay que ser como una prolongación ágil
y viva de Ti mismo
y recibir de Ti la transmisión del ritmo de la orquesta.
No hay por qué querer avanzar a toda costa
sino aceptar el dar la vuelta, ir de lado,
saber detenerse y deslizarse
en vez de caminar.
Y esto no sería más que una serie
de pasos absurdos
si la música no formara una armonía.
Pero olvidamos la música de tu Espíritu
y hacemos de nuestra vida un ejercicio de gimnasia;
olvidamos que en tus brazos se danza,
que tu santa voluntad es de una inconcebible fantasía,
y que no hay monotonía ni aburrimiento
más que en las almas viejas, fondo inmóvil,
en el alegre baile de tu amor.
Señor, muéstranos el puesto que, en este romance eterno
iniciado entre tú y nosotros,
debe tener el baile singular
de nuestra obediencia.
Revélanos la gran orquesta de tus designios,
donde lo que tu permites toca notas extrañas
en la serenidad de lo que tu quieres.
Enséñanos a vestirnos cada día
nuestra condición humana
como un vestido de baile,
que nos hará amar por ti todos sus detalles
como joyas indispensables.
Haznos vivir nuestra vida, no como un juego
donde todo se calcula,
no como una competición donde
todo es difícil,
sino como una fiesta sin fin
donde se renueva el encuentro contigo,
como un baile, como una danza
entre los brazos de tu gracia,
con la música universal del amor.
Señor, ven a invitarnos.
Madeleine Delbrel

sábado, 5 de julio de 2008

Un relato para Reflexionar


La Vida Siempre Abre Camino


Cerca de mi pueblo hay un arbolito que surge del centro de una roca. Cuando lo veo no puedo evitar contemplarlo durante un rato y pensar en la fuerza tan enorme que debía tener la semilla para lograr crecer en un medio tan hostil.
Cuando yo era niña había un programa en televisión sobre las plantas, no recuerdo el título pero sí recuerdo el bellísimo mensaje: la vida siempre se abre camino...
En primavera y verano e incluso durante el invierno, cuando observamos la naturaleza, siempre encontramos ejemplos de ello:
- Recuerdo haber visto un olivo en lo alto de una torre, alguien me contó que se cree que algún pájaro llevó allí la semilla. Yo me pregunté cuánta tierra tendría aquel olivo para poder alimentarse.
- En las fachadas de los templos de nuestros pueblos suelen crecer las flores aprovechando cualquier rendija entre las piedras.
- He visto crecer la hierba entre el asfalto y florecer las prímulas entre la nieve.
- Y el musgo y los líquenes se aferran con fuerza a superficies en las que uno piensa que es casi imposible encontrar alimento.
Está cerca el tiempo de la siembra. A veces pienso que en el fondo de nuestro corazón todos le pedimos a Dios que nos siembre en buena tierra, junto a otras semillas amigas, en tierra abonada y fértil y entonces daremos fruto...
¿Por qué exigir tanto? ¿Por qué no dejarnos llevar por el viento o por Aquel que guía el viento, donde Él quiera y tratar, como las plantas, de crecer y florecer allí donde estemos, independientemente de lo que haya a nuestro alrededor?
Recuerdo una película en la que una chica vivía en una casa oscura y triste. Su madre fue a quedarse con ella una temporada y no dijo nada al ver el lugar, pero al día siguiente llevó una maceta repleta de flores. Aquella pequeña planta llenó de vida y belleza la casa.
Y recuerdo a una religiosa que después de visitar una residencia de ancianos y ver el trato que se les daba, pidió trabajo como limpiadora y con su actitud y mucha, mucha paciencia fue transformando la actitud de cuantos trabajaban a su lado...
Una sonrisa, una caricia, una palabra amable y seríamos capaces de hacer florecer cualquier corazón...
Hasta en el duro y seco barro de las tejas puede crecer el musgo: la Vida siempre se abre camino...
Un trozo de teja.

jueves, 3 de julio de 2008

ESCUCHA

ESCUCHA
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te he pedido. Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así, no estás respetando mis sentimientos. Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas. ¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches, no que me hables ni que te tomes molestias por mí. Escúchame, sólo eso. Es fácil aconsejar. Pero yo no soy un incapaz. Tal vez me encuentre desanimado y con problemas, pero no soy un incapaz. Cuando tú haces por mí lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer, no estás haciendo otra cosa que atizar mis miedos y mi inseguridad, Pero cuando aceptas simplemente, que lo que siento me pertenece a mí, por muy irracional que sea, entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más, y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí. Seguramente es por esto por lo que la oración funciona: Dios está siempre ahí para escuchar. R. O’Donnell, “El mosaico de la misericordia”

domingo, 29 de junio de 2008

salmo desde la Entrega total


TENGO MIEDO A DECIRTE QUE SÍ, Señor,
porque... ¿a dónde me vas a llevar?...

Tengo miedo a arriesgarme,
a firmarte en blanco,
de darte un SÍ,
que genere una reacción de "sies" en cadena;
y sin embargo...
¡no tengo paz!

Tú me persigues, Señor,
me acechas por todas partes.
Me aturdo con ruido
porque temo oír tu voz;
pero Tú te infiltras en el silencio.
Me desvío del camino al verte,
pero cuando llego al fondo del sendero,
¡ALLÍ ESTÁS TÚ!

¿Dónde podré esconderme
si te encuentro siempre?
No, no hay modo de esquivarte.

... Pero, es que tengo miedo de decirte que SÍ, Señor.
Tengo miedo de alargarte la mano,
porque la aferras en la tuya...

Tengo miedo de encontrarme con tu mirada,
porque me seducirás...

Tengo miedo de tus exigencias,
porque eres un Dios celoso...

Apuntas hacia mi, pero esquivo el blanco.
Me aprisionas, pero me resisto.
Y sigo combatiendo, sabiendo que estoy vencido.

Pero... es que, de veras, ¿se te puede resistir?...
Señor, para que llegue tu Reino y no el mío,
ayúdame a decir que SÍ.

Ayúdame a decir que SÍ,
para que se haga tu voluntad y no la mía.

domingo, 15 de junio de 2008

La Alegría de Creer


La Alegría de Creer: Dios Vive en Nosotros
“Os he dicho esto, para que mi alegría esté en ustedes y esa alegría sea colmada y duradera” Jn. 9,11.
El hombre de fe, tiene que desbordar de alegría, Dios está con nosotros, la felicidad del Reino de Dios es una realidad que se expresa y se vive en cada una de las actitudes. Dentro de ciertos grupos religiosos se vende la idea de un creyente triste, afligido, incapaz de levantar la cara para ver el rostro de Dios y el de sus hermanos; eso no vale, para un cristiano católico. Dios nos bendice, acompaña, fortalece en nuestras debilidades y problemas. Qué bueno hacer nuestra oración con alegría, optimismo y con la certeza de ser escuchados y ayudados por el mismo Dios, en eso consiste su misericordia. Hay muchas razones para “desbordar de gozo en Dios nuestro Salvador”, participemos con alegría de la Eucaristía dominical, hagamos de la vida familiar una experiencia de fe y de nuestro trabajo, un compromiso como colaboradores de la alegría de Dios que vive y se ha quedado en nuestro corazones para sentir el gozo perpetuo de aquel que vive en el amor de Dios, escucha su palabra, la pone en práctica y da frutos en abundancia.

domingo, 8 de junio de 2008

Reflexión del día

LA LAMPARILLA DEL SANTUARIO

Ella no dice nada.
No sabe decir nada... pero su silencio habla por ella...
Le vale más callar que hablar. Su palabra es el acto por el que se va consumiendo lentamente delante del Santo de los Santos.
¿No conoce ya bastante, esta lamparilla, la monotonía de los días y la duración de las noches profundas en las que, sola, vela delante de Dios?
Poco le importa, le basta estar aquí, lucecita de alegría para el Amado que ella mira siempre, permaneciendo bajo la gran Luz de Su Rostro.
Permanece aquí donde El la colocó, sin desear estar en otro sitio.
Si el huracán la agitara o la hiciera sufrir, se callaría también.
Sabe que El la mira. Se da en cada momento.
Así es su gran Adoración, su Acto perfecto de Amor.
Cuanto más profundas son las noches, tanto más arde en el vacío inmenso del santuario, que su perseverancia tan gernerosa ilumina como una estrella.
No se ocupa más que de El, de Aquel que ama, para Quien sólo ella gasta todo lo que es y lo que tiene.
Saca toda su fuerza de esta convicción: ELLA ARDE PARA EL.