domingo, 21 de febrero de 2010

Pues quiere amistades..


«¡Oh hermanos, oh hermanos e hijos de este Dios!
Esforcémonos, esforcémonos, pues sabéis que dice Su Majestad que en pesándonos de haberle ofendido no se acordará de nuestras culpas y maldades. ¡Oh piedad tan sin medida! ¿Qué más queremos? ¿Por ventura hay quien no tuviera vergüenza de pedir tanto?
Ahora es tiempo de tomar lo que nos da este Señor piadoso y Dios nuestro. Pues quiere amistades ¿quién las negará a quien no negó derramar toda su sangre y perder la vida por nosotros? Mirad que no es nada lo que pide, que por nuestro provecho nos está bien el hacerlo.»

(Teresa de Jesús, Exclamación 14,3)

sábado, 13 de febrero de 2010

Secreto de la Felicidad


"Si me preguntaran por el secreto de la felicidad, diría que consiste en desentenderse de nosotros mismos, en negarse constantemente. He aquí un método eficaz para vencer el orgullo: matarlo de hambre. Mira, el orgullo es amor propio. Pues bien; el amor de Dios debe ser tan fuerte que anule por completo nuestro amor propio. San Agustín dice que existen en nosotros dos ciudades: la ciudad de Dios y la mía. Cuanto más crezca la primera más disminuirá la segunda. Un alma que viva de fe, bajo la mirada de Dios, que posea aquel ojo puro de que habla Cristo en el Evangelio (Mt. 6, 22) es decir, esa pureza de intención que sólo ve a Dios en todas las cosas, esa alma vivirá también en humildad y reconocerá los dones que ha recibido porque la humildad es la verdad. El alma nada se apropia.
Todo se lo atribuye a Dios como hacía la Santísima Virgen.
Coloca entonces tu miseria como María Magdalena a los pies del divino Maestro y suplicale que te libre de ella. ¡Le agrada tanto ver que un alma reconoce su fragilidad! En ese momento, como decía una gran santa, el abismo de la inmensidad de Dios se encuentra frente por frente del abismo de la nada de la criatura y Dios abraza esa nada.Querida, no es orgullo pensar que no te gusta la vida fácil. Pienso ciertamente que Dios quiere que tu vida se desarrolle en una atmósfera donde se respire aire divino.
Mira, me causan profunda compasión las almas que no saben vivir por encima de este mundo y de las cosas superficiales. Viven esclavizadas y quisiera decirles: Sacudid el yugo que os oprime. ¿Por qué no rompéis esos lazos que os tienen prisioneras y os sujetan a cosas que valen menos que vosotras?".
Sor isabel de la Trinidad

martes, 2 de febrero de 2010

Pensamiento del Día sta.Teresa de Jesús


"Estáse ardiendo el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le levantan mil testimonios, quieren poner su Iglesia por el suelo, ¿ y hemos de gastar tiempo en cosas que por ventura, si Dios las diese, tendríamos un alma menos en el cielo? No, hermanas mías, no es tiempo de tratar con Dios cosas de poca importancia" (Camino de Perfección 1, 5)"

Determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo".

(Camino de Perfección 1, 2)

martes, 26 de enero de 2010

¡Dame de Beber Señor ! oremos con Sta Teresa de Jesús

1.¡Oh piadoso y amoroso Señor de mi alma! También decís Vos: Venid a mí todos los que tenéis sed, que yo os daré a beber. Pues ¿cómo puede dejar de tener gran sed el que se está ardiendo en vivas llamas en las codicias de estas cosas miserables de la tierra? Hay grandísima necesidad de agua para que en ella no se acabe de consumir. Ya sé yo, Señor mío, de vuestra bondad que se lo daréis; Vos mismo lo decís; no pueden faltar vuestras palabras. Pues si de acostumbrados a vivir en este fuego y de criados en él, ya no lo sienten ni atinan de desatinados a ver su gran necesidad, ¿qué remedio, Dios mío? Vos vinisteis al mundo para remediar tan grandes necesidades como éstas. Comenzad, Señor; en las cosas más dificultosas se ha de mostrar vuestra piedad. Mirad, Dios mío,que van ganando mucho vuestros enemigos. Habed piedad de los que no la tienen de sí; ya que su desventura los tiene puestos en estado que no quieren venir a Vos, venid Vos a ellos, Dios mío. Yo os lo pido en su nombre, y sé que, como se entiendan y tornen ensí, y comiencen a gustar de Vos, resucitarán estos muertos
.2. ¡Oh Vida, que la dais a todos! No me neguéis a mí esta agua dulcísima que prometéis a los que la quieren. Yo la quiero, Señor, y la pido, y vengo a Vos. No os escondáis, Señor, de mí, pues sabéis mi necesidad y que es verdadera medicina del alma llagada por Vos. ¡Oh Señor, qué de maneras de fuegos hay en esta vida! ¡Oh, con cuánta razón se ha de vivir con temor! ¡Unos consumen el alma, otros la purifican para que viva para siempre gozando de Vos. ¡Oh fuentes vivas de las llagas de mi Dios, cómo manaréis siempre con gran abundancia para nuestro mantenimiento y qué seguro irá por los peligros de esta miserable vida el que procurare sustentarse de este divino licor!

Teresa de Jesús, Exclamación 9.

domingo, 24 de enero de 2010

Pensamiento del Día

«¡Oh, mi suave descanso de los amadores de mi Dios! No faltéis a quien os ama, pues por Vos ha de crecer y mitigarse el tormento que causa el Amado al alma que le desea. Deseo yo, Señor, contentaros; mas mi contento bien sé que no está en ninguno de los mortales. Siendo esto así, no culparéis a mi deseo. Véisme aquí, Señor; si es necesario vivir para haceros algún servicio, no rehuso todos cuantos trabajos en la tierra me puedan venir, como decía vuestro amador San Martín.» ( Teresa de Jesús,Exclamación 15,2)

miércoles, 20 de enero de 2010

Oremos con Sta.Teresa de Jesús

Decís Vos: Venid a mí todos los que trabajáis y estáis cargados, que yo os consolaré. ¿Qué más queremos, Señor? ¿Qué pedimos? ¿Qué buscamos? ¿Por qué están los del mundo perdidos, sino por buscar descanso? ¡Válgame Dios, oh, válgame Dios! ¿Qué es esto, Señor? ¡Oh, qué lástima! ¡Oh, qué gran ceguedad, que le busquemos en lo que es imposible hallarle! Habed piedad, Criador, de estas vuestras criaturas. Mirad que no nos entendemos, ni sabemos lo que deseamos, ni atinamos lo que pedimos. Dadnos, Señor, luz; mirad que es más menester que al ciego que lo era de su nacimiento, que éste deseaba ver la luz y no podía. Ahora, Señor, no se quiere ver. ¡Oh, qué mal tan incurable! Aquí, Dios mío, se ha de mostrar vuestro poder, aquí vuestra misericordia.¡Oh, qué recia cosa os pido, verdadero Dios mío, que queráis a quien no os quiere, que abráis a quien no os llama, que deis salud a quien gusta de estar enfermo y anda procurando la enfermedad! Vos decís, Señor mío, que venís a buscar los pecadores; éstos, Señor, son los verdaderos pecadores.
No miréis nuestra ceguedad, mi Dios, sino a la mucha sangre que derramó vuestro Hijo por nosotros. Resplandezca vuestra misericordia en tan crecida maldad; mirad, Señor, que somos hechura vuestra. Válganos vuestra bondad y misericordia.
Teresa de Jesús, Exclamación 8

sábado, 2 de enero de 2010