Teresa de Jesús, nuestra fundadora, y Juan de la Cruz, primer Carmelita Descalzo, ya se hicieron y nos mostraron el camino a seguir.Siguiendo el impulso del Espíritu queremos vivir nuestra vida como comunidades de hermanos, miembros de esta familia del Camelo fundado por Teresa de Jesús. Teresita del Niño Jesús, Edith Stein, Isabel de la Trinidad, Francisco Palau, Rafael Kalinowski, todos miembros de nuestra familia teresiana nos han enseñado con su vida la posibilidad de ser felices haciendo de Cristo nuestro más grande a
mor.
VOCACIÓN-VIDA FRATERNA
“Llamadas por El a la vida del Carmelo” Nuestra comunidad teresiana es una familia, a semejanza del “Colegio de Cristo”, que se desarrolla en un clima de oración, sinceridad, sencillez y de alegría abierta a la Iglesia y al mundo...
“Llamadas por El a la vida del Carmelo” Nuestra comunidad teresiana es una familia, a semejanza del “Colegio de Cristo”, que se desarrolla en un clima de oración, sinceridad, sencillez y de alegría abierta a la Iglesia y al mundo...
ORACIÓN“Tratar de amistad con quien sabemos nos ama...” Llamadas a ser en el corazón de la Iglesia el Amor, cultivamos sobre todo
la oración asidua en un ambiente de soledad y de silencio para alcanzar ese puro y solitario amor que es más precioso delante de Dios y de más provecho para la Iglesia que otras obras juntas.
“...Sólo Dios basta” Nuestra entrega es una respuesta a “Vivir en obsequio de Jesucristo”
la oración asidua en un ambiente de soledad y de silencio para alcanzar ese puro y solitario amor que es más precioso delante de Dios y de más provecho para la Iglesia que otras obras juntas.“...Sólo Dios basta” Nuestra entrega es una respuesta a “Vivir en obsequio de Jesucristo”
La hondura que nos habita
Cada carmelita, como sor Isabel, desarrolla su consagración en el día a día de su vida comunitaria, inmersa en el silencio del Misterio, donde comprende la hondura que nos habita, la belleza que somos por dentro y la propia misión en la Iglesia.
Así, es en la comunidad, en las cosas pequeñas de cada día, donde el Padre nos sostiene y el Espíritu nos transforma conforme a la imagen de Jesús; que esa es la verdad de los votos en la anchura de la libertad:He aquí nuestra vocación y nuestro destino.
Cada carmelita, como sor Isabel, desarrolla su consagración en el día a día de su vida comunitaria, inmersa en el silencio del Misterio, donde comprende la hondura que nos habita, la belleza que somos por dentro y la propia misión en la Iglesia.
Así, es en la comunidad, en las cosas pequeñas de cada día, donde el Padre nos sostiene y el Espíritu nos transforma conforme a la imagen de Jesús; que esa es la verdad de los votos en la anchura de la libertad:He aquí nuestra vocación y nuestro destino.
LITURGIA
Toda criatura que ha recibido el ser, encuentra en sí misma el impulso para alabar a su Creador. Su tensión hacia eNo necesita buscar fuera. Ha encontrado en sí misma el hondón de la filiación divina: ese “permaneced en mí”… o también: “Vendremos a él y haremos en él nuestra morada”. Si en ella habita Dios ¿qué capacidad infinita no tiene el alma? Es allí donde ¡Dios contempla a Dios! A ese Dios en quien consiste la bienaventuranza eterna.l infinito. La sed insaciable del ciervo que busca la Fuente do mana la eterna dicha.





